1 Samuel 1:1-18, aquí vemos la vida de Ana, una mujer afligida por su incapacidad de tener hijos y atormentada por la constante burla y desprecio de Penina, la otra mujer de Elcana, su esposo. Ana a pesar de tener el corazón de su esposo (vr.5) la palabra dice que él le amaba, sufrió por su incapacidad de tener hijos. Esto angustiaba su corazón; al punto de afligirla tanto que ni siquiera deseaba comer.
¿Alguna vez te has sentido así de abrumada?
Meditando en la vida de Ana pude identificarme mucho con ella por las cosas que diariamente me afligen. En mi caso en particular soy experta cargando los problemas de los demás, de mis hijos, esposo y familia, esto me lleva a un punto donde estas cargas se vuelven muy pesadas, entonces comienzo a sentirme sola, desanimada, estresada, ansiosa. Todo este sentir me aleja mucho del Señor.
Comienzo un proceso de victimización, a lamer mis heridas, y autocompadecerme. Yo al igual que Ana tengo que tomar una decisión cada vez que experimento esto, y en realidad querida amiga todas debemos tomar una decisión como la que Ana tomo, el abrazar la esperanza que tenemos en Cristo Jesús. Reconocer humildemente la necesidad de Él, su soberanía y su control absoluto de todo lo que sucede, debemos decidirnos por seguir el ejemplo de Ana.
Vr.9:
Se levantó Ana después que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote Elí estaba sentado en una silla junto a un pilar del templo de Jehová.
1 Samuel 1:9
Ana se levantó y después de comer y beber entro al templo en busca de ayuda. En el versículo 10 vemos como Ana derrama su corazón, llora amargamente y le ora al Señor. Esto es clave para dejar nuestras cargas: Ana, ese día entrego a Dios todo lo que le atormentaba, todo lo que le causaba aflicción. Los siguientes versículos narran la oración ferviente de Ana y el intercambio que tuvo con el sacerdote Eli.
Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y se fue la mujer por su camino, y comió, y no estuvo más triste.
1 Samuel 1:18
Ana se había encontrado triste, atribulada y muy afligida, pero después de su encuentro con Dios, en quien había depositado su pesada carga, ya no tuvo más tristeza.
¿Cambió la situación de Ana en ese momento?
No. Pero lo que si cambio fue su actitud ante la situación que la embargaba. Puso su fe en acción, esto significa que cuando venimos a Dios, depositamos nuestras cargas, él viene y pone paz en nuestros corazones. Nos da quietud para continuar. Dios es experto en cambiar nuestro lamento en baile,
Has cambiado mi lamento en baile; Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría.
Salmo 30:11
Dios quiere y puede cambiarnos, solo tenemos que venir a sus pies y rendir nuestra vida a Él. Dios curará nuestras heridas, sanará las llagas y quitará todo el peso, Él lo ha prometido y lo cumplirá, pero debemos venir a Él.
Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
Mateo 11:28
¿Como prepararnos para momentos difíciles y situaciones que nos carguen y angustien?
- Permanezcamos en la palabra, no por obligación sino por amor y porque lo necesitamos.
- Permanezcamos de rodillas orando y confiando que Dios tiene el control de todo.
- Permanezcamos con una actitud constante de alabanza a Dios y gratitud, por lo que ha hecho y hará en nuestras vidas.