Dios nos salvó para permanecer en una relación cercana con él, fuimos atraídos por su Espíritu para responder a este llamado, y la voluntad de Dios es que su pueblo le busque en oración y adoración. Es nuestro deber buscar de este bien.
La práctica de la oración es una necesidad en el cuerpo de Cristo. Como iglesia, oramos debido a la cercanía amorosa que tenemos con el Padre.
¿Quién no desea estar cerca de aquel a quien uno ama? Siendo Dios nuestro Padre, la comunicación con él es un deleite en la oración.
Pero, no solo es una experiencia de amor entre Dios y nosotros, además de experimentar este amor, experimentamos esta necesidad absoluta de estar con él para estar vivos. El mismo Señor Jesúcristo advirtió a sus discípulos sobre esta gran necesidad. La oración les ayudaría a permanecer vivos, a permanecer cerca de él, aun después de su partida.
Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
Juan 15:5
¿Observas la lógica del Señor aquí?
La permanencia en Cristo no es estéril, al contrario, trae fruto, y no solo nos mantiene vivos, si no que nos hace crecer.
Con esto en mente, te invito a que reflexiones sobre las siguientes preguntas:
¿Puedes reconocer algún tipo de fruto en tu vida? ¿Has absorbido los nutrientes de su palabra? ¿Has sido fortalecida por la mente de Cristo? ¿Has cosechado los mismos deseos y afectos de la Vid, que es Cristo?
Bueno, además de estas preguntas podrías decir: ¿Y cómo se alinea esto con la oración? Y la respuesta está en el versículo 7 de este mismo capitulo:
Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.
Juan 15:7
¡Las respuestas a nuestras peticiones depende de nuestra permanencia en el! Pregúntate: ¿Se alinean estas dos en mi vida, o van por caminos distintos?
Edward Welch, (escritor y consejero) menciono lo siguiente en “Un pequeño libro, para Un Corazón Ansioso”
El ritmo de nuestro viaje en la fe es sencillo:
Tú: hablas y Dios te escucha.
Dios: habla y tu escuchas
Tu: pones tus temores y el Señor te ayuda, aunque no entiendas todo
Dios: toma en serio tus temores y ansiedades y nunca los minimiza habla
Tu: “atesoras” el consejo de su palabra
¡Y todo esto sucede por medio de la oración y de su consejo!
Por esto es necesario que cuando oremos al Padre, lo hagamos alineando y sometiendo nuestras peticiones a su palabra y a su carácter, por ejemplo:
¿Te sientes sola? el salmo 23 nos dice que el es nuestro pastor, y nada nos faltará, el estará con nosotros aun en el valle de sombra ¿estas alegre? Canta en adoración ¿necesitas clamar y presentar tus lamentos? ¡Ora los salmos! ¿Te preguntas por qué? La biblia responde con el: ¡para que, con Romanos 8:28! Todo ayuda para nuestro bien, conforme a su propósito, que es parecernos más a Cristo.
Al finalizar este blog, te pido que también recuerdes lo que mencionaba al principio, todo el cuerpo de Cristo necesita de la oración, y todos debemos orar unos por otros:
Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.
Gálatas 6:2
Hace un tiempo atrás una esposa de pastor, me compartió sobre como Dios guio al grupo de mujeres a abrir una reunión zoom, en horas muy tempranas, por una media hora de lunes a viernes, para orar por las necesidades de su iglesia local, ¡sin duda esta es una excelente iniciativa que traerá fruto!
Ahora, quizás en tu iglesia se reúnen a orar una vez por mes, o quizás una vez por semana, o quizás sea una reunión mixta o quizás es solo de mujeres, eso no es lo importante aquí, si no que entendamos nuestra necesidad de buscar el rostro de Dios, con todo nuestro corazón, y con toda nuestra fe, creyendo que le encontraremos. (Heb.11:6)
¿Y tu hermana, que has experimentado a través de este bien?
¡La oración es un deleite que nos une al Padre!
Marisol Santamaría está casada desde 1997 y es madre de tres hijas. Sirve en su iglesia local, Spotswood Baptist Church, en la congregación hispana en Fredericksburg, Virginia.